Trifón se detuvo cerca del
intruso mirándole con odio y desafiante y preparado para matarle ante cualquier
movimiento falso del hombre.
Una mujer vestida de guerrero
salió de la tienda, caminó lentamente hacia el grupo de hombres con la mano derecha
reposando en su cadera sobre la empuñadura de su espada. Examinó a Amîr
atentamente, y ordenó:
-
Dejad que el hombre lobo se explique
-
Pero,
Ilora – se quejó Trifón – este hombre nos ha estado espiando
Ilora le dedicó una mirada
cortante a Trifón e hizo un gesto de que bajara la espada. A regañadientes el
rechoncho soldado obedeció. Y el resto le imitaron. La mujer se dirigió de
nuevo a Amîr
-
¿Qué buscas aquí, forastero?
Amîr observó a la mujer
ensimismado, con aquella armadura parecía un muchacho, pero era alta, más alta
que cualquier mujer que hubiera conocido, y desde luego era fuerte. Tenía los
brazos de un guerrero y un semblante duro y frío como el hielo.
-
Voy de camino a Maoraz, señora – afirmó Amîr
-
¿Y qué buscas tú en Maoraz? – preguntó ella con
mordacidad
-
El rey Evander se llevó algo que me pertenece y
quiero que me lo devuelva
Ilora estalló en carcajadas y
sacó su espada acercándose un poco más a Amîr, quien retrocedió sin bajar en
ningún momento la espada
-
¿Tú solo? – preguntó ella mirando alrededor
-
Sí, señora
-
¿Y crees que el gran Rey Evander te devolverá lo
que es tuyo sólo porque tú se lo pidas?
-
No, señora – respondió Amîr arrepintiéndose de su decisión de aproximarse al grupo y asumiendo que podía morir
-
¿Y qué harás si no te lo da? – quiso saber ella
aproximándose aún más.
-
Lo mataré, señora, a él y a cualquiera que
intente detenerme – afirmó mientras intentaba definir un plan de ataque de
urgencia que le dejara alguna posibilidad de sobrevivir ante aquellas cinco
personas.
-
¿Tú? – se burló Ilora - ¿Un cazador harapiento?
-
Yo mismo, señora
-
¿Y cómo piensas acercarte a él?
Amîr dudó unos instantes, no
había perfeccionado aún aquella parte del plan, de hecho, no había planeado
nada aparte de llegar a Maoraz. Ilora advirtió las dudas en su mirada y se rió
de nuevo. Amîr no soportaba que aquella mujer arrogante vestida de hombre se
burlara de él. Sabía que no le permitirían salir de allí con vida a no ser que
él les matara antes. La mujer era una especie de líder para ellos, la
obedecían, quizá si lograba matarla los demás se rindieran. Sin mediar palabra
se decidió a atacarla, la mujer paró el golpe con maestría, Amîr intentó un
ataque al fierro, pero Ilora se defendió con una maniobra contraofensiva y golpeó
la espada de Amîr en señal de batimiento.
Amîr estaba descolocado ante la destreza
de la mujer guerrero, e intentó sorprenderla con una estocada, pero ella hizo un
esquive y con una ágil finta situó el filo se su espada en el cuello de Amîr.
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