jueves, 20 de septiembre de 2012

Capítulo Vigesimosegundo


Ilora intentó torpemente librarse de Amîr, pero este era mucho más grande y fuerte que la mujer. Satisfecho con su propia victoria la liberó y se puso de pié ofreciéndola la mano para levantarse. Ella le dedicó una mirada de profundo odio y se incorporó con rapidez.

Los compañeros observaban incrédulos la situación que se presentaba ante sus ojos, por su expresión Amîr dedujo que la mujer soldado nunca había perdido un combate ante ellos.

-          Bien jugado, hombre lobo – dijo Ilora imprimiendo desprecio en cada palabra.

-          ¿Todavía no me he ganado mi nombre, soldado? – respondió él burlón.

-          Has luchado con obstinación, y has aprovechado tu ventaja para vencerme. Te desenvuelves bien, eres bastante ágil teniendo en cuenta tu tamaño y tu ataque es sólido. Sin embargo, tu defensa es mejorable y eres considerado con el contrincante. En una lucha real, habrías caído en el primer asalto.

Amîr observó atentamente a la mujer, hablaba con crudeza y frialdad, como si realmente fuera un soldado curtido en el campo de batalla. Resultaba intrigante cómo una mujer podía ser tan diestra en la lucha con espada.

-          Acércate, hombre lobo – ordenó ella

Amîr se aproximó a ella titubeante, aún cansado por el esfuerzo.

-          ¡Defiéndete! – exclamó mientras lanzaba un nuevo ataque contra él.

Amîr paró el golpe y ella mantuvo la posición sin hacer fuerza.

-          ¿Veis? – preguntó dirigiéndose al atento y silencioso grupo – El lobo levanta demasiado los brazos y tiende a levantar los dos brazos dejando los flancos al descubierto. Si hacéis esto sois presa fácil.

Ilora retiró la espada y le dedicó un nuevo ataque desde otro ángulo. Uno a uno fue poniendo de manifiesto todos los puntos débiles de la defensa de Amîr, quien se sintió profundamente humillado. Sin embargo, luego le tocó a él repetir los ataques y ella fue instruyéndoles sobre cómo presentar una defensa más sólida.

Al final de la mañana, Amîr estaba completamente fascinado con los conocimientos de la mujer soldado y se descubrió a sí mismo atento a los movimientos de sus compañeros, estudiando los puntos fuertes y débiles de cada uno y estudiándola a ella y su forma de luchar.

Trifón, pese a su aspecto resultó ser un gran espadachín. Su fuerte era sin duda el ataque contundente y perdía la paciencia y los nervios con facilidad. Amîr recordó las palabras de Trifón de la noche anterior y se preguntó si realmente fue soldado. Sus movimientos eran metódicos, como siguiendo una pauta. Tâleb era rápido, pero su manejo de la espada no era tan avanzado. Zoilo se zafaba con cabriolas, pero evitaba el ataque en la medida de lo posible mientras que Euva parecía estar agarrando un hierro al rojo en lugar de una espada. Amîr observó que Ilora era mucho más paciente y cálida con Euva que con el resto. Era obvio que Euva odiaba la lucha pero Ilora se empeñaba en convertirlo en un soldado.

Cuando Ilora consideró que la “fiesta” había concluido, hizo señas a Euva para que comenzase a preparar la comida. El muchacho pareció tremendamente aliviado de concluir con las lecciones y el resto comenzó a comentar todo lo sucedido. Ilora les recordó en tono de reprimenda que eran soldados del rey y que se comportaran como tal. Dicho esto dio media vuelta y se metió en su tienda mientras Amîr la miraba como hipnotizado. Fue Zoilo quien le sacó de sus pensamientos.

-          ¡Has vencido a Ilora, lobo! – exclamó Zoilo exultante

-          Sí, supongo que sí – respondió él con falsa modestia

-          Ninguno de nosotros lo había conseguido, aunque Trifón le andó cerca – comentó el loco con entusiasmo

-          Bien luchado, Amîr – felicitó Tâleb - ¿Dónde aprendiste a luchar así?

-          No lo sé – admitió Amîr – fijándome en el resto, supongo.

Tâleb se encogió de hombros y se aproximó a Euva para ayudarle con la comida. De momento no quería que tuvieran demasiados detalles de su vida. Con la luz del día todos, excepto Trifón parecían más amables, pero eran desconocidos para él, y aún no se fiaba.

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