miércoles, 27 de junio de 2012

Capítulo Primero


Desde pequeño Amîr Haim había tenido que luchar contra el miedo. Sus padres habían muerto en la batalla contra el príncipe Evander y sus hermanos, los infantes Reuven y Kristjan,  cuando Amîr tenía 8 años.

El príncipe Evander era el primogénito de la familia y había decidido extender los dominios de su madre, la reina Ramy para que ella le cediera la corona. Evander era ambicioso y un gran estratega, y aunque prefería evitar los enfrentamientos violentos, era el soldado más sangriento en la batalla. Las gentes de las comarcas circundantes vivían atemorizadas ante una posible invasión del príncipe Evander, sin embargo, a modo de buena voluntad el día que arrasó el pequeño poblado de Amîr, permitió vivir a todo aquel que se arrodillara y le rindiera pleitesía. Desde entonces, muchos eran los pueblos y ciudades que se habían rendido a él antes de su llegada para evitar la guerra.

Los padres de Amîr habían educado a sus cuatro hijos según sus valores y creencias, donde lo más importante era la libertad, la cultura y por supuesto la familia. Siempre habían estado en contra de la guerra, pero cuando las primeras batallas estallaron, pese a su avanzada edad, los padres de Amîr decidieron que debían unirse al grupo de insurgentes para  combatir a las milicias de los príncipes con la estrategia de guerrillas.

Los hermanos de Amîr, mucho mayores que él, hacía tiempo que no vivían en la casa familiar, todos ellos se habían casado y tenían sus propias familias. Al verse amenazados, volvieron a la casa familiar y decidieron formar parte de la guerrilla. El día de la batalla, algunos de los insurgentes fueron capturados y como ninguno se rindió ante el príncipe Evander, fueron ejecutados  y exhibidos por el poblado a fin de atemorizar al resto.

Amîr presa del pánico a ver a su madre muerta atada a unos palos y expuesta, huyó hacia los bosques cercanos. Pasó varios días llorando acurrucado en el interior de un tronco hueco. Había tenido que aprender a valerse por sí solo, a cazar y a defenderse.

Con el paso de los años, Amîr Haim se había hecho un joven grande y fuerte, vivía a medio camino entre el bosque y un pequeño pueblo alejado de los dominios de Evander. Había llegado allí a los 16 y pronto había decidido establecerse en los alrededores. Al principio los otros jóvenes le miraban con recelo, Amîr no se parecía a ninguno de ellos, era más grande y más fuerte que cualquiera de su edad, y era un solitario. Eso cambió un día cuando al regresar al mercado para vender sus presas de caza descubrió a Hagné, la hija de los sanadores, era una chiquilla alegre y alocada y Amîr no pudo evitar sentirse atraído por ella.

Por desgracia para Amîr, la muchacha estaba prometida con el hijo del herrero, Áureo, un joven esbelto y despistado que disfrutaba fanfarroneando por el pueblo. Hagné, por su parte, también se sintió inmediatamente atraída por el joven Amîr. Él era distinto a todos, pasaba la mayor parte del tiempo en soledad, en su cabaña o de caza, y Hagné disfrutaba de su presencia, aunque fuera silenciosa. Ella era algo más joven que él y siempre intentaba seducirle torpemente sin saber que él ya estaba prendado de ella.

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