lunes, 9 de julio de 2012

Capítulo Decimoctavo


Los cuatro hombres le dedicaron esta vez una rápida mirada, y siguieron con sus bromas como si nada. Tâleb se quedó observándole atentamente, sentía curiosidad por aquel hombre. En un silencio, Tâleb miró a sus compañeros y tendiéndole a Amîr una taza de licor dijo:

-          ¿Qué es lo que te ha traído aquí, Amîr Haim?

-          Ya os lo dije – terció él apartando la taza– el príncipe Reuven se llevó algo que me pertenece.

-          Mi nombre es Tâleb, Tâleb Faruq – se presentó el hombre sentado a su derecha – vine para vengar a mi hermano.

-          ¿Qué le pasó a tu hermano? – quiso saber Amîr

-          El príncipe Kristjan mató a su hijo cuando estaba de caza, su mujer enloqueció e intentó atacar al príncipe, pero sus soldados la redujeron y la asesinaron delante de mi hermano. El pobre enloqueció… se quitó la vida una semana después.

El reflejo de una lágrima se asomó a los ojos de Tâleb, quien dio un largo trago al licor que sostenía en las manos y se lo ofreció a Amîr de nuevo. Éste no sabía qué responder ante la historia de Tâleb, aceptó la bebida y dio un pequeño sorbo. Sabía a rayos destilados, pero les hacía sentir bien.

-          Todos tenemos historias tristes por aquí, chico.- atajó Trifón arrebatándole el licor al nuevo - Por eso los ratos libres los dedicamos a beber

-          ¿Cuál es tu historia? – preguntó Amîr con curiosidad

Los ojos de Trifón se posaron en él amenazantes.

-          Vaya, vaya – respondió Trifón limpiándose la barba – de modo que el hombre lobo, quiere saber ¿eh? – preguntó maliciosamente enfatizando las palabras despectivas de Ilora.

Amîr acarició el pellejo que le cubría y asintió lentamente con la cabeza mientras palpaba el suelo en busca de su espada.

-          Bien – aceptó Trifón nervioso, y comenzó a hablar con rapidez señalando a unos y a otros y gesticulando con las manos – Ese es Zoilo, Zoilo vivía muy feliz en una casita preciosa en un pueblecito encantador, hasta que llegó Evander, su hermano sucumbió a las promesas del rey y se hizo soldado, como regalo, Evander dejó al hermano de Zoilo escoger mujer, y escogió la de Zoilo, de modo que Zoilo culpa a Evander de transformar a su hermano y de perder a su mujer y blablabla – hizo una pausa para beber mientras Zoilo miraba fijamente las llamas, como hipnotizado.

-          Ese de ahí es Euva, Euva no quería ser soldado, de modo que le ofreció a Reuven sus tierras a cambio de su libertad, Reuven aceptó, de modo que Euva se fió de la palabra del príncipe, pero cuando regresó a sus tierras para firmar el pacto, Reuven las había quemado, incluido el ganado, de modo que Euva no tenía nada que ofrecer. Reuven le quiso hacer su esclavo, pero en un despiste de los soldados se escapó y estuvo deambulando hasta que encontró a Ilora. – se detuvo de nuevo y dio un largo y sonoro trago.

Trifón se levantó y los miró a todos mientras negaba con la cabeza y agitaba su botella esparciendo gotas del brebaje a diestro y siniestro.

-          Y yo… - comenzó de nuevo Trifón – yo fui un soldado en otra vida

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